Storytelling Moose

La historia de Moose

13761416165_a90c03650c_o

El Sr. Moose vino al mundo como un sencillo alce, entre las nevadas montañas de Aspen, Colorado, pero había algo especial en él. El Sr. Moose poseía una imaginación fuera de lo común.

Desde niño sus palabras sonaban como las de un adulto, era capaz de crear una gran historia desde un simple gesto y de emocionar al resto con su particular visión del mundo. Esta visión recordaba a la de su abuelo, que años atrás había fundado, en Burnt Montain, la agencia de comunicación referente en Colorado: Moose Comunicación.

A pesar de no contar con sus padres, su abuelo cuidó de Moose Jr. y su hermana desde que eran niños, dándoles una vida feliz. Pero, un buen día, durante su juventud, recibió un duro golpe. Su abuelo se encontraba gravemente enfermo, las expectativas por vencer a la enfermedad eran escasas y la vida de Moose Jr. se desmoronaba. En este momento, nuestro protagonista se enfrentaba al reto más importante de su vida, un reto que le parecía más grande que las nevadas montañas de Aspen. Moose Jr. debía escoger entre dos caminos que se convertían en inciertos: continuar con su formación y su aprendizaje natural o dar un salto al vacío y coger las riendas de la agencia; una agencia que era el sustento de vida de él y su hermana. Aquella situación le quitó el sueño durante días, a la terrible noticia de su abuelo se sumaba tener que tomar la decisión más importante de su vida.

cropped-12744589_10153907941743638_4000991310129569146_n.jpg

Fue la noche del 25 de febrero de 1980, en medio de una terrible ventisca que azotaba el Estado de Colorado, cuando su abuelo sentado sobre su gran sofá chester, ataviado con su batín de cuadros y sus zapatillas bordadas hizo llamar a Moose Jr.

El joven se aproximó sigiloso a su abuelo, con una sensación extraña que mezclaba pánico y valentía. Su abuelo le cogió de la mano, le miro con sus inmensos ojos marrones y con voz solemne y pausada le pidió que continuara con su agencia, con su sueño, que continuara con su legado, que siguiera desarrollando su creatividad desde allí y que continuara creyendo en la comunicación para cambiar la vida de muchos a través de ella. Su abuelo sabía que sus palabras no eran suficientes para el joven Moose y como pudo se levantó de su antiguo sillón, se aproximó a la biblioteca y de entre los miles de libros que allí descansaban sacó un humilde cuaderno. Un cuaderno con las tapas oscuras, desgastadas, anudado por un sencillo y ajado cordón de cáñamo. Sobre las tapas marrones se podía leer una inscripción, más blanca que las cumbres de las montañas, “Cuaderno del Álamo”. Se aproximó al joven Moose y le entregó el cuaderno mientras le explicaba que allí albergaba toda la sabiduría, la creatividad y los conocimientos que durante años le habían otorgado las montañas.

Al día siguiente, Moose Jr. despertó con una sensación distinta, cogió las riendas de la agencia, supervisado por su abuelo, y comenzó su largo camino de aprendizaje. Durante este viaje se dedicó a inventar nuevos métodos, a aprender de sus errores, a prepararse, a romper las reglas, a confrontar miles de ideas y a correr riesgos…

aspenoverview_2100x1400_300_rgb

Durante este camino el Sr. Moose fue creciendo, mostrando un pensamiento original, que después se convirtió en divergente, para terminar formando: su propio PENSAMIENTO CREATIVO.

La salud de su abuelo se iba resintiendo y una fría mañana de diciembre, con la llegada de los primeros copos del invierno en Aspen, sus ideas se apagaron.

El Sr. Moose, abatido por la perdida, se aferró al Cuaderno del Álamo y junto a las enseñanzas de su abuelo escribió su primera página en él, en la que decía: “No voy a dedicar mi vida a ver las cosas ocurrir, ahora emprendo mi camino en solitario y voy a cambiar el mundo haciendo que las cosas ocurran”.

Y así es como comenzó a aplicar todo lo que había aprendido, durante su duro tiempo de entrenamiento. Gracias a su pensamiento creativo y su esfuerzo consiguió convertir a la agencia en la más fuerte, innovadora y con las ideas más brillantes, jamás conocidas en Colorado.

Hoy, el joven Moose se ha convertido en un adulto convencido de que no existen límites, de que todo lo que puedas imaginar lo podemos crear, porque es capaz de convertir las obras más humildes en las hazañas más grandes.

Hoy, el Sr. Moose, es un adulto inspirador, un adulto en el que ha sobrevivido la creatividad del niño, alguien capaz de conseguir que las cosas que necesitan los demás, simplemente, ocurran.

Aquí termina nuestro relato traído desde las montañas, la historia de superación y creatividad de un sencillo alce que quiere cambiar tu mundo. Ahora nos preguntamos ¿Y tú, tienes historia?